Vie, 17/09/2021 - 13:34 h. Nicolai Correa

Un binomio desafiante

Lo que Don Bosco nos propone como educadores y evangelizadores de los jóvenes es justamente un binomio que establece una tensión dinámica, simultáneamente de distinción y de reciprocidad, complementarias e indisolubles, que toca tanto la dimensión personal como la comunitaria. Ambos polos del binomio son facetas realmente diversas: aspectos específicos de la realidad del ser humano y de su proceso de educación: «la tierra» –honrados ciudadanos– y «el cielo» –buenos cristianos–. Pero de acuerdo con «su» Sistema Preventivo ambos aspectos se reclaman uno al otro de tal manera que no existe para él un joven perfecto (santo) si no es un ciudadano maduro y comprometido en la comunidad en la que actúa, y un hombre de Dios: seguidor de Jesús y de su evangelio, de la mano de María.

Boletín de la Familia Salesiana del Ecuador Publicación bimestral N.° 418